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"La Luz de Mafasca", un
"alma en pena" que acompaña al viajero por los caminos de
Fuerteventura
La
tradición oral de la isla de Fuerteventura, nos narra de
una
antigua historia isleña. Recuerdo que mi madre me contaba como una
noche caminaban unos cabreros hacia el lugar dónde solían guardar el
ganado para pasar la noche, los dos hombres cansados y hambrientos,
después de un largo día apacentando el ganado, que en la isla casi
siempre son cabras.. decidieron hacer un alto en el camino para
encender un fuego y asar así el carnero que acababan de matar.
Pasaron horas y horas juntando algo de leña de aulagas y espinos,
pero como estos arbustos echan mucho humo, vieron justo al borde de
un camino escondido tras unas aulagas encontraron una pequeña cruz
de madera.
Que
en Canarias es tradición poner cuando muere una persona, en los
caminos y carreteras de las islas, normalmente por accidente
De todas formas no podían saber
a quién podía pertenecer aquella cruz y que recuerdos encerraba poco
pareció importarles a los hambrientos cabreros, que sólo vieron en
ella dos simples trozos de madera cruzados ideales para alimentar el
fuego que les calentaría esa noche y sin pensarlo más dispuestos a
seguir con su trabajo para disponer de una suculenta cena.
Lentamente las llamas y
las brasas consumieron aquella cruz de madera desgastada y dicen que
ante la mirada llena de espanto de los cabreros majoreros, surgió
una extraña luz entre las cenizas que inquieta saltaba de un
lado a otro. Los pastores corrieron y corrieron dejando atrás ese
objeto luminoso que no era sino el alma que albergaba esa cruz, el
alma molesta e indignada del difunto que en forma de luz
quiso hacerse presente para pedir a los dos hombres que
intercedieran por ella, para que de una vez por todas poder
descansar en la paz eterna reservada a los muertos, y no ser un
"alma en pena", como hasta ese momento era,
La Luz de Mafasca ( el
alma en pena) no iba a desaprovechar la ocasión para lograr
que al menos se rezara una misa de difuntos, por ella,. Y así nació
la LUZ de MAFASCA, cuando una noche surgió de las cenizas, en el que
los dos asustados pastores se les ocurrió quemar la cruz para
encender un fuego. Corrieron los dos hombres llenos de pánico,
pero la extraña luz les seguía, ya aceleraran o disminuyeran su
alocada carrera, hasta que tras una loma desapareció de la vista de
los aterrados cabreros, pero al anochecer del día siguiente, el
"alma errante", que hasta la noche anterior "vivía en la cruz
a la vera del camino, comenzó a seguir a cuantas personas osarán
pasar por el lugar, persecución que se prolongaba siempre durante un
buen trecho del solitario camino.