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jueves, 12 de abril de 2012
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Signo
de Leo
Elemento - Fuego
Regentes - Saturno y Urano
Cualidad - Fijo
Metal - Oro
Color - Amarillo
Piedra - Rubí, crisolito y jacinto
Signo opuesto - Acuario
Casa natural - 5ª Casa
Características
Los
nacidos bajo el signo de Leo están regidos por el Sol, símbolo de la
vitalidad, que los hace conscientes de su propia fuerza y de su
propia conciencia. El yo se manifiesta en su plena madurez de forma
muy distinta a la de Aries, primer signo de Fuego, dominado por la
impulsividad y agresividad marcianas. A menudo de constitución
atlética y, aun mas a menudo, animado de un temperamento belicoso.
Fuerte, sano, va al encuentro de la vida, confiado, feliz, natural,
con una abundancia vital que le presta aplomo, anchas espaldas,
seguridad, audacia, sed de conquista, de dominio y ambición. Es un
apasionado del impulso del Yo, expansión vital hasta la hipertrofia
tiránica de la voluntad, sentimiento de grandeza, porte, orgullo,
sobreestimación de sí mismo, necesidad de prestigio, carácter
magnánimo, altivo, recto; gran ambición realizadora, movilización de
las fuerzas íntimas, en la mas alta tensión interior, al servicio de
una pasión dominante, de un ideal que se convierte en el alma de su
vida, el centro de su existencia; sentido de mando, de poder, de
responsabilidad.
La
valentía, la audacia, el deseo de sobresalir son características de
Leo, que demuestra su propia fuerza con absoluta naturalidad y
espontáneamente. La seguridad que tiene de sí mismo le hace aspirar
al mando, la autoafirmación, el éxito (sobre todo en el ámbito
social). Aferrado al presente, tiene un fino sentido de la realidad,
que le capacita para valorar exactamente cada aspecto de ésta. A
diferencia de Cáncer, vuelto hacia el pasado y todavía inmerso en el
inconsciente, Leo afronta su propia existencia tratando de
controlarla y de vivirla con absoluta seguridad y conocimiento de
causa. El mayor riesgo que corren los individuos nacidos bajo el
signo de Leo es la sobre valoración de sus propias cualidades; la
inflación de su propio ego puede dar como resultado un
individualismo exacerbado con todos los excesos que esto conlleva.
Así, los Leo que no sean capaces de desarrollar armónicamente su
propia personalidad reflejan de forma negativa las cualidades
potenciales del signo. Entonces predominan el orgullo, la
megalomanía; en fin, la desproporcionada confianza en sus propios
medios. Este tipo de sujetos vuelcan todos sus objetivos
estrictamente hacia cosas materiales sin ningún deseo de evolución
interior y con absoluta incapacidad de sublimación (dependiendo de
los aspectos de su carta natal).
El
sentido de autoridad se transforma en autoritarismo, la generosidad
en un estéril exhibicionismo, el deseo de afirmación en tirana y en
afán de dominio. El control de su propia fuerza y vitalidad es
esencial en el Leo para el desarrollo armónico de su personalidad.
De hecho, en los tipos evolucionados se encuentran individuos con
grandes ideas e ideales, con un fuerte sentido del humor y capaces
de canalizar ellos mismos su energía hacia la realización de grandes
empresas. Cuando sus cualidades potenciales se realizan y el
individuo es capaz de controlar su voluntad con un fuerte sentido de
la responsabilidad consciente, encontramos sujetos capaces de
acciones inesperadas por su alto contenido ideológico, pudiendo
trascender a experiencias creativas en el campo artístico con
óptimos resultados. La fragilidad de Leo se manifiesta en la
necesidad de ser admirado; por este motivo puede ser presa fácil de
astutos aduladores, que pueden herirle en su talón de Aquiles.
Leo, de hecho, no es astuto y sí transparente, aborrece
la hipocresía y el retorcimiento. Es su debilidad, pero también su
fuerza. Afectivamente es pasional, ama sinceramente, con lealtad y
generosidad; pero, como a la vez anida en él el peligro de ser
demasiado orgulloso y exigente, puede convertirse en tirano y
egocéntrico hasta la insensibilidad, provocando grandes
sufrimientos.
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